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Escolares y mayores de Antigua reivindican el derecho universal a vivir en paz
--Lectura de manifiestos y poemas, sueltas de palomas y música reivindicativa en la conmemoración del Día de la No Violencia y la Paz Convivencia, respeto al prójimo, diálogo, honestidad y cooperación fueron algunos de los valores que se han reivindicado hoy en la plaza de Antigua con motivo del Día Escolar la No Violencia y la Paz, que unió a mayores y escolares del municipio con la premisa de construir un mundo más justo y más humano, en el que todas las personas tengan las mismas oportunidades y satisfagan sus necesidades básicas en una sociedad democrática, tolerante y pacífica.
La lectura de manifiestos y de poesías, la suelta de palomas y globos, la música que exalta los valores humanos, la realización de cadenas humanas y la muestra de pancartas reivindicativas centraron el acto, impulsado por el departamento de Servicios Sociales y por el CEO de Antigua, en una jornada festiva y llena de colorido que sirvió también para conmemorar la muerte de Mahatma Gandhi, líder espiritual de la India y valedor de la paz, asesinado a tiros el 30 de enero de 1948 por un integrista hindú.
Los manifiestos leídos por los mayores y los escolares reflejan la necesidad de exaltar los valores humanos para promover y generar una cultura de la paz, tanto en la vida individual cotidiana como en las relaciones familiares, laborales, deportivas, educativas, políticas, nacionales e internacionales. El objetivo de la paz se fundamenta primero “desde uno mismo, desde las pequeñas cosas”, se especifica en uno de los documentos, para “luego transmitirlas a la sociedad”, y que desde ella se extienda por todo el mundo, con la finalidad de que permanezcan para siempre.
La iniciativa sirvió para transmitir un mensaje de entendimiento entre personas de distinta formación, ideología, raza, cultura y religión, de modo que puedan desarrollar las capacidades y competencias necesarias para una participación social activa. En este sentido, se insistió en la cooperación colectiva, en la predisposición para “compartir, escuchar e intercambiar ideas” como medio de enriquecimiento, así como en la exaltación de la honestidad y el respeto “evitando juicios, aceptando diferencias y teniendo en cuenta las aportaciones, en un aprendizaje permanente”.
La actividad fue un canto a la diversidad, a la concordia y a los derechos humanos, una apuesta festiva por la convivencia y por los beneficios de vivir en un territorio de paz. Los escolares y los mayores de Antigua demostraron, una vez más, que otro mundo es posible con la contribución de todos sus habitantes. |
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