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El decano de los agentes de la Policía Local de Pájara cuelga el uniforme
El pleno de la corporación aprueba el pase de Aníbal Cubas a la situación de ‘segunda actividad sin destino’ Más de 35 años de servicio a la comunidad avalan la trayectoria de este hombre recio, grandullón y que imprime respeto con sólo una mirada. Hoy, 25 de febrero de 2010, a la edad de 63 años, es quizás el día en que por última vez vista el uniforme quien fuera el decano de los agentes de la Policía Local de Pájara (Fuerteventura), Aníbal Cubas Cabrera (Pájara, 1947), después de que el pleno de la Corporación aprobara, por unanimidad, su pase a la situación de ‘segunda actividad sin destino’. El alcalde de la localidad, Rafael Perdomo Betancor, y el concejal de Seguridad, Emergencias y Policía Local, Pedro Armas Romero, significan el talante, la entrega y la labor del agente Aníbal Cubas en su larga trayectoria profesional, y le agradecen, en nombre del Ayuntamiento y el pueblo, los servicios prestados. Hijo de Juan y Candelaria, chófer y costurera, respectivamente, Aníbal Cubas crece y estudia las primeras letras en su municipio natal, para luego desplazarse a Tenerife y El Aiún (África), donde trabaja en la construcción. Se incorpora al Servicio Militar en 1969, y sirve en Hoya Fría (Tenerife), donde jura bandera, y luego es trasladado a Fuerteventura, donde ingresa en el Regimiento de Infantería Ligera Soria Nº 9. Tras su salida del Cuartel, se dedica a la agricultura (en los tomateros) hasta que se incorpora, el primero de mayo [día del trabajador] de 1974, a la Policía Local de Pájara, siendo entonces el único agente del cuerpo, situación que se mantuvo por espacio de un año y medio, aproximadamente. Se podría decir, sin afán de molestar, que de casta le viene al galgo, que uno de los tíos de Aníbal, Marcos Cabrera Santana, ya había sido agente de la Policía Local del municipio allá por los años 50 del pasado siglo. Casado con una señora que lo supo comprender, Ana Sánchez Herrera, natural de Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria) y que reside en Pájara desde niña, tiene tres hijos: Soraya, Juan Miguel y Ana. Orgulloso de sus vástagos, nietos y demás familiares, la trayectoria artística de su hijo Juan Miguel Cubas, escultor de reconocido prestigio dentro y fuera de la isla, le llena de satisfacción cada día, pues no puede sustraerse al disfrute de la contemplación de alguna de las obras de su hijo que embellecen el casco histórico-artístico de la localidad. Nunca necesitó lucir un arma al cinto para desarrollar su labor de agente de la seguridad y el orden; aunque recuerda que “hace años era muy difícil tener la fiesta en paz, ya que los jóvenes de entonces eran bastante belicosos y algunos tenían por costumbre no sobrevivir a una verbena sin haber tomado parte antes en una pelea”. Ahora a Aníbal Cubas Cabrera le esperan, a tiempo completo, su finca y familia. Y en Pájara hay un agricultor más y un policía menos. |
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