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HISTORIA DE UN ARCHIPIELAGO SIN RUMBO
HISTORIA DE UN ARCHIPIELAGO SIN RUMBO
Después de la caída de las bolsas a nivel global, por varios factores se aliaron, para dar lugar a la crisis financiera. La última de estas misma, que activo, toda esa red de insostenibilidad, fue la enorme burbuja especulativa ligada a los activos inmobiliarios. En pocas horas, el mundo se contagiaba de una incertidumbre, que hizo desmoronar todo el sistema económico. Las islas Canarias, con una economía sostenida por un solo nicho de mercado,” el turismo”, y con otros soportes económicos, poco desarrollados, en comparación al principal, que pudieran servir ,como alternativa para amortizar ,la caída del tejido económico isleño y en consecuencia suavizar el impacto de la crisis en nuestra región. Entró en una paralización, con una retirada brutal de inversiones privadas y un recorte en las públicas paulatinamente. La forma de gobernar en materia económica de la Comunidad Canaria, (independientemente del partido en el poder), está basada, en un modelo político estancado, con poca diversidad, que no había tenido cambios en dos décadas, centrado en favorecer el turismo y sus sectores vinculantes. Y en menor medida; la agricultura, nuestros muelles y su explotación mercantiles, todas ellas subvencionadas, haciendo al archipiélago muy dependiente del Gobierno Central .Sin capacidad de sostener, nuestra economía por sí misma. Somos culpables, de a provecharnos de un crecimiento desmedido de un solo sector, “el turismo”, que por su rápida propagación, lo ha hecho de una forma desmesurada, poco estructurada y sin ningún criterio que la definiera concretamente, ¿lo qué queremos vender, a nuestros principales clientes? En Canarias ha prevalecido, el bloque con fines turísticos a base de talonazo, sin importar las consecuencias y los males derivados, como escándalos de posibles corruptela y posibles corruptibles corriendo detrás de los promotores, Canarias se narcotizó del “todo vale”, provocando un sistema económico a corto plazo y con fecha de caducidad. Ahora estamos sumergidos en una crisis con una tasa de paro del 28,67%, ostentando el triste récor de la comunidad española con más índice de paro. Nuestro políticos e instituciones están sobrepasados para afrontar esta situación, al caérseles, como castillo de naipes, el único modelo económico que conocen , el turísmo. Al no tener un plan de iniciativa más amplio y con miras a otros nichos de mercados, que activen nuestra maltrecha situación, la población isleña, padece sus consecuencias de una forma dramática. La emigración, que tanto contaban nuestros abuelos, vuelve a ser un hecho real. Bajo la mirada impasible de unos políticos," que a falta de no estar en la piel del ciudadano", solo tienen miras para las próximas elecciones, prometiendo. ¿Cuando por?, ¡más!, desgracia que suerte, acausa de la crisis en el archipiélago.La población Canaria empieza a exigir hechos y no promesas, acompañados de programas bien estructurados y definidos de medidas de activación de la economía. Otro de los grandes escollos de nuestro archipiélago es, sin dudar es , nuestra situación energética actual, desfasada, poco respetuosa y peligrosamente sostenida por las subvenciones estatales al combustible utilizado en nuestras centrales térmicas, lo que lleva a una lucha sin fin, de tira y afloja, entre el Gobierno Canario y el Central. Lo cual se manifiesta en los bolsillos de los consumidores y el encarecimiento de la electricidad. Canarias es la zona de toda la Unión Europea, con los mayores factores positivos para la instalación, de todo tipo de energías renovables y “limpias”. Dichas energías, no podrían sustituir completamente a las convencionales, pero si bajar, un índice muy considerable la dependencia absoluta existente, del consumo de materiales fósiles y contaminantes. Con un nuevo sector productivo, no sustitutorio del turismo, pero con un mercado emergente aprovechable para los innovadores canarios, en nuestras islas y en los dos continentes más vinculados al archipiélago. Todos estos factores a groso modo y otros muchos más técnicos y complejo, dejan a nuestro archipiélago en un futuro incierto, de la cual solo podremos salir con la unión de todos, trabajando en una sola dirección, exigiendo en todas las instituciones isleñas, mas calidad, mas información (y que esa información; sea accesible y fácil de ejecutar), políticos más cualificados y mas íntegros. Pero nada de esto será posible sin una sociedad reivindicadora y exigente. Lo cual, es el mayor problema actual, al tener una mayoría de la sociedad hastiada, desencantada y sumergida en una agonía de desesperación. ¡Pero no tenemos que rendirnos! Pues la madurez de una sociedad, se mide por el auge de sus reclamaciones ante las administraciones. Escrito: Por el Que Mira
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