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L a amenaza de catástrofe, en lugar de disminuir, aumenta.
Las noticias sobre la marcha de la economía nacional y mundial, no nos permiten tener ni un día completo de alegrías y esperanzas, aunque fueran pequeñas. No. El viernes pasado, bastaron sólo unos pocos minutos en la Bolsa, los previos a su cierre, para que tras conocerse la rebaja crediticia del Estado español por parte de la agencia de calificación Fitch, para que el índice de referencia del parquet español, el Index 25, se hundiera un terrible 3%... Para remate, apenas un día después, hoy, otro batacazo monumental: el anuncio del fraude habido en las estadísticas económicas por parte del Gobierno húngaro, que coloca a ese país al borde del abismo: unas maniobras semejantes a las que ya hizo el Gobierno heleno, y una amenaza correspondiente semejantes. Y, como rebote, igual que pasó en el dicho caso griego, también en éste, ya salpicó dura e instantáneamente a España: La Bolsa sufrió otro batacazo, el Ibex 35 descendió, de golpe, unos 3,8 puntos más más, cerrando por debajo de los 9.000 puntos (8.923 exactamente)... En muy grosso modo: ¿qué es, qué significa el Ibex 35 y el comportamiento de sus cotizaciones en Bolsa? Son los valores más líquidos y representativos de nuestro mercado bursatil, de las principales empresas que cotizan en nuestras bolsas. Y si estos mascarones de proa de nuestra economía caen en su apreciación, ¡qué será de los demás, menos poderosos! Pero los males no llegan solos: nuestra moneda, el euro, también se ha depreciado, hoy, fuertemente frente al dólar... Malas noticias, además, procedentes de EEUU, pues la creación de empleo allí no fue lo esperado para estos últimos meses... ¿Qué significa, al final e inmediatamente todo este "calvario" económico-financiero para España? Pues pasa como en una familia, sociedad o comunidad: que si el valor total de sus bienes y servicios (en industrias, finanzas, vivienda, comercio, turismo) se deprecia en el mercado, baja el precio en el mercado de compra-venta, por así decir, esa familia o sociedad, comunidad, será más pobre en la misma medida ... Y si las caídas se suceden, la confianza en la solvencia económica de esa familia, sociedad o comunidad, también baja y baja. O lo que es lo mismo, se les rebaja la calificación crediticia. ¿Usted prestaría dinero o fiaría con igual tranquilidad a quienes tiene problemas económicos, que a los que les va muy bien? ¡No: usted, en caso de prestar dinero o fiar, preferirá al cliente más solvente, el que le da mayor seguridad de que le rendirá cuentas positivamente. Si acaso usted "se fía" del que está "entrampado" o enprecrio, le exigirá condiciones más onerosas, más duras, a cambio de esa "confianza". Pues es lo que le está pasando a nuestro Estado, que las empresas internacionales clasificadoras, como la Fitch, "rebajan" su confianza en la solvencia de este Estado para hacer frente a su deuda... porque sus cuentas económicas actuales van mal, excesivamente endeudado, y las perspectivas para las del futuro no acaban de aclararse. ¿Y cómo se mide esa solvencia de un Estado, concretamente del español? Pues se hace relacionando el valor en que se compra en el mercado los bonos valores de deuda española a diez años, con sus semjantes del Estado alemán, el más rico y que más confianza inspira dentrode la Unión Europea. Usted, frente a su cliente dudoso, cuanto menos confianza tenga en él según pasa el tiempo, mayores serán las exigencias o garantías que usted le irá poniendo para asegurarse de que no le dejará "colgado"; o, al menos, de que sea lo menos posible el "sablazo". Pongamos que ese cliente dudosamente solvente del que hablamos, es la familia, la sociedad o comunidad de la que veníamos escribiendo, si, encima de irles los asuntos económicos mal, sus miembros están divididos, enfrentados y tirando cada uno por su lado, ¿esa situación interna, le daría a usted más o menos confianza en esas gentes? ¡Muchísima menos, naturalmente! Pues algo semejante, a grosso modo, es lo que le está pasando a España: el paro tremendo, los desacuerdos entre los políticos, entre Gobierno y sindicatos, entre éstos y los empresarios... contribuyen a que la confianza crediticia a nivel internacional que inspira - ya muy poca desgraciadamente- todavía baje más. Así, el "rico", el que tiene de dónde y con qué responder( pongamos aquí a esa familia, sociedad o comunidad hipotética de la que venimos tratando), es Alemania, mientras que el "pobre", tan excesivamente endeudado y dividido que se pone en duda su solvencia, sería España. Pues bien, a ese cliente dudoso, y que cada vez lo es más, se lo ponen más duro proporcionalmente para confiar en él: así, los bonos a diez años de la deuda del Estado español en el mercado internacional, que en octubre del año pasado se colocaban a un interés del 4,5%, ya en este mes de mayo del 2010, ya lo hacían a un 12,5%... Un bum sólo en el pago de intereses... Por el contrario, los bonos semejantes emitidos por el Estado del país de referencia, el de la máxima confianza dentro de la Unión, "el cliente rico y de confianza", Alemania, sólo tiene que pagar un magro 2,5%... Son los valores refugio... En cantidades gigantescas de valores-dinero, tal cosa significa muchísimo, muchísimo... Ante esta situación, familia, sociedad o club que está en una crisis económica tan grande, si están formadas por personas con cabeza y serias, lo primero que harín sería ponerse de acuerdo para marcarse un campo común en el que luchar juntos, unidos, y remar todos a una en la misma dirección y rítmo, para inspirar confianza a los acreedores y al resto de los que se relacionan económicamente con ellos, haciendo y trabajando todo lo posible para arreglar las cuentas de la familia, el club o la sociedad. Generar una atmósfera positiva, dentro y fuera de casa. Lamentabilísimamente, en la "familia, sociedad o club español, impera la desunión, los desacuerdos y los enfrentamiesntos, desanimando a sus propios componentes y haciéndo muy poco eficaces sus esfuerzos por salir del atolladero. Y si a los afectados les ocurre así con su propia conducta y dentro de su casa y con sus asuntos, ¿cómo se puede esperar que los demás, los de fuera, tengan confianza en ellos? España tiene un Gobierno no muy brillante, pero que tampoco es responsable de los hechos que desataron y engordaron esta crisis internacional que nos golpea: hipotecas basura y fraudes como el de la banca Lehman, en EEUU; los datos económicos falsificados por los gobiernos griego y húngaro, etc., que en nada es culpa del Zp. Pero lo que sí es totalmente repudiable y despreciable, es la desunión, desacuerdos y enfrentamientos en la familia y sociedad españoles que inspira y capitanea la disparatada y antiespañola oposición del PP. La última y más grave, fue su no a los recortes de los presupuestos que el Gobierno presentó en el Congreso, precisamente después de tanto exigirlos y de que hubieran sido vistos muy positivamente por los organismos políticos internacionales y por los mercados... Ahora, los sindicatos tiene la espada en sus manos: el tijeretazo psoísta es muy poco social, pero lo otra opción, la huelga general que proponen, puede ser peor: el siucidio, el tiro de gracia a la economía espñola. ¡Cordura, responsabilidad, altura de miras, perspectivas de futuro, sacrificios de todos tipo, nos hace mucha falta a todos los españoles!
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